¿Existe alguna representación mejor del sueño americano que la NBA? Para mí, y muchos amantes de este deporte (el baloncesto), no.
Nunca me he parado a hablar o escribir sobre esta “liga”, también es cierto que sigo más la ACB, es más cercana. (Me costó dos meses saber cómo se pronunciaba Dwyane, para el que todavía tenga dudas se dice Duein)
Pero la NBA es mágica, se rodea de estrellas, espectáculo y lo más importante anillos. A lo friki, Frodo en esta gran película se llamaría Michael Jordan (o algo así…XD), el señor de los anillos en toda regla. Gracias a ese nombre la NBA ha conseguido que sea mucho más fácil creer en que a veces los sueños se cumplen, es el gran ejemplo:
De cómo un crio que nace en 1963 en un barrio más o menos marginal de Nueva York, Brooklyn, gracias a una canasta, un balón y un sueño consiguió que “Dios se disfrazase una noche de jugador de baloncesto” o incluso ¡volar!
El relevo ahora lo tienen, probablemente, esos niños o adolescentes que disfrutaban con cada una de sus canastas o sacaban la lengua al hacer un mate. Nombres como: Kobe, Le Bron, Garnett, Howard, etc. suenan ahora para luchar por ese anillo que de momento, este año, es de los Lakers.
Pero no solo es un sueño apto para “niggaz” y ahí está la ÑBA, con Pau como ídolo y estrella principal.
Aunque a veces la NBA no elige los ídolos y en vez de ser Le Bron, Pau o Kobe, pasa a ser un chupa banquillos o un jugador que se emborracha y pasa la noche en comisaría. Al fin y al cabo las estrellas suelen brillar en la cancha y hasta Air pierde las alas en tierra.
